En el amor uno puede sustituir a una persona por otra, pero no en la amistad, porque cada amigo tiene su lugar y no puedes sustituirlo. Si pierdes a ese amigo, su hueco nunca será ocupado por otro, queda ahí para siempre. Por eso, en cierta forma, siempre convive contigo. La amistad es una pasión, y yo siento hacia ella una enorme disponibilidad.
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No es que desprecie el amor en favor de la amistad. Puedo enamorar-me de una mujer y, además, me encantaria volver a aquella sensación, pero con el tiempo te vuelves más crítico, más exigente, y es más complicado mantener la relación. Por otra parte pienso que tengo la misma inocencia que cuando era muy joven.
Maria Luísa Blanco, Conversaciones con António Lobo Antunes, 2001António Lobo Antunes